Cuando el equipo médico te explica el tratamiento, una de las preguntas que aparece enseguida es: «¿Se me va a caer el pelo? ¿Cuándo?». Es una preocupación muy habitual y completamente comprensible. Saber qué puede pasar ayuda a prepararse y a vivir este cambio con algo más de calma.
En este artículo te contamos lo que solemos ver en las personas que acompañamos y te damos algunas pautas prácticas. Es información general: cada tratamiento es distinto, y tu equipo de oncología es quien mejor puede decirte qué esperar en tu caso.
¿Todas las quimioterapias hacen caer el pelo?
No. La caída del cabello (alopecia) depende de los fármacos que formen parte del tratamiento, de la dosis y de cómo se combinen. Algunos tratamientos la provocan casi siempre, otros solo hacen que el pelo se vuelva más fino y otros no la producen. La radioterapia, por su parte, solo afecta al pelo de la zona tratada.
Por eso, lo primero es preguntar a tu equipo de oncología si es probable que tu tratamiento haga caer el pelo. Con esa información podrás organizarte con tiempo.
¿Cuándo empieza a caerse el pelo?
Cuando la quimioterapia provoca alopecia, la caída suele empezar entre dos y tres semanas después de la primera sesión, aunque puede adelantarse o retrasarse. A veces es gradual y otras ocurre en pocos días.

Algunas señales que suelen anunciarla:
- Sensibilidad, picor u hormigueo en el cuero cabelludo.
- Más pelo de lo habitual en la almohada, el cepillo o el desagüe de la ducha.
- Mechones que se desprenden con facilidad al peinarte.
Además del cabello, pueden verse afectadas las cejas, las pestañas y el vello del resto del cuerpo.
¿Vuelve a crecer?
En la gran mayoría de los casos, sí. El pelo suele empezar a crecer de nuevo algunas semanas después de terminar el tratamiento. Es frecuente que el primer pelo salga con una textura o un color diferentes (más fino, más rizado o con otro tono) y que con el tiempo vaya recuperando su aspecto.
Mientras crece, muchas personas siguen usando su peluca durante unos meses, o pasan a un topper o a un gorro mientras el pelo gana longitud.
El mejor momento para buscar tu peluca
Si es posible, te recomendamos buscarla antes de que empiece la caída. Tiene varias ventajas:
- Podemos ver tu color, tu corte y la textura de tu pelo para buscar algo parecido, si es lo que quieres.
- Eliges sin prisas, en un momento en el que probablemente tengas más energía.
- Cuando llegue la caída, ya tendrás tu peluca preparada y ajustada, y el cambio será menos brusco.
Si el pelo ya se ha caído, no pasa nada: unas fotos recientes nos sirven de referencia. Lo importante es que no tengas que tomar decisiones con prisa. Si todavía no sabes qué tipo elegir, en este artículo te explicamos las diferencias entre una peluca natural y una sintética. Y en nuestra página de pelucas oncológicas te contamos cómo trabajamos.
¿Cortarse el pelo antes? Una decisión muy personal
Muchas personas deciden llevar el pelo corto antes de empezar el tratamiento. Así el cambio es más progresivo y la caída resulta menos impactante. Otras prefieren raparse cuando empieza a caer, para no ir encontrando mechones por todas partes. Y otras prefieren esperar.
Todas las opciones son válidas. Si decides raparte, es mejor usar una máquina que una cuchilla, para no hacer pequeños cortes en un cuero cabelludo que estará más sensible.

Cómo cuidar el cuero cabelludo durante el tratamiento
- Lava el pelo y el cuero cabelludo con un champú suave y agua templada.
- Sécalo a toques con una toalla suave, sin frotar.
- Usa un cepillo de cerdas suaves y evita tirones, coleteros apretados y herramientas de calor.
- Evita tintes, decoloraciones y permanentes mientras dure el tratamiento, salvo que tu equipo médico te indique otra cosa.
- Protege la cabeza del sol con un gorro o un pañuelo, y del frío en invierno.
- Para dormir, un gorro oncológico de tejido suave y una funda de almohada de satén reducen el roce.
- Si notas irritación, heridas o mucho picor, coméntalo con tu equipo médico.
Lo emocional también importa
Perder el pelo no es «solo estética». Para muchas personas es uno de los momentos más difíciles del proceso, porque hace visible la enfermedad. Sentir tristeza, rabia o inseguridad es normal. Hablarlo con tu entorno, con tu equipo médico o con asociaciones de pacientes como la Asociación Española Contra el Cáncer puede ayudarte mucho.
En Mi Peluca lo vemos cada día, y por eso cuidamos tanto el acompañamiento: un espacio privado y tranquilo donde puedas preguntar todo lo que necesites, probarte opciones sin prisas y salir sintiéndote un poco más tú.
Preguntas frecuentes
¿Se puede evitar la caída del pelo con la quimioterapia?
En algunos hospitales existe el enfriamiento del cuero cabelludo (el llamado «gorro frío»), que puede reducir la caída con determinados tratamientos. No sirve en todos los casos, así que pregunta a tu equipo de oncología si es una opción para ti.
¿Se me caerán también las cejas y las pestañas?
Puede ocurrir, sobre todo con algunos tratamientos y a partir de las primeras semanas. Igual que el cabello, suelen volver a crecer cuando el tratamiento termina.
¿Puedo llevar peluca desde el primer día?
Sí, desde el momento en que te sientas preparada. Si el cuero cabelludo está sensible, conviene elegir una base suave y bien ajustada, o alternarla con gorros y pañuelos en casa.
¿Cuánto tiempo tendré que llevar peluca?
Depende de la duración del tratamiento y de lo rápido que crezca el pelo después. Muchas personas la usan durante el tratamiento y unos meses más, hasta que su pelo alcanza una longitud con la que se sienten cómodas.
¿Puedo venir a Mi Peluca antes de empezar el tratamiento?
Sí, y de hecho te lo recomendamos. Así podemos ver tu pelo, resolver tus dudas y tener todo preparado para cuando lo necesites.
¿Vas a empezar un tratamiento y quieres preparar tu peluca con tiempo? En Mi Peluca te atendemos con cita previa en Santiago de Compostela, en un espacio privado y sin prisas. Pide tu cita aquí.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la valoración ni las indicaciones de tu equipo médico.